El argentino fue retenido en la frontera, y su familia denuncia una detención arbitraria sin información oficial sobre su paradero ni estado de salud.
Nahuel Agustín Gallo, quien estaba de licencia por vacaciones, viajó desde Luján de Cuyo, Argentina, hacia Venezuela para visitar a su familia. Después de hacer escalas en Chile y Colombia, llegó a la frontera venezolana el 8 de diciembre. Al cruzar desde Cúcuta (Colombia) por el Puente Internacional Simón Bolívar, fue detenido por las autoridades venezolanas, quienes le confiscaron su teléfono y equipaje durante una entrevista preliminar. El último contacto de la familia con él fue esa mañana, a través del teléfono del conductor que lo acompañaba.
Aunque aún no se conocen detalles oficiales, se ha indicado que Gallo estaría siendo investigado por «espionaje». Tampoco se tiene información sobre su paradero, estado de salud o las razones de su detención.
La Gendarmería Nacional presentó un recurso judicial, argumentando que la detención de Gallo viola sus derechos fundamentales, tal como lo establece la Constitución Argentina y tratados internacionales. El escrito sostiene que la privación de libertad fue ejecutada de forma arbitraria por el Poder Ejecutivo venezolano, sin la intervención de una autoridad judicial competente.
El recurso se basa en el artículo 43 de la Constitución Argentina, que garantiza el derecho al hábeas corpus, y en diversas disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que protegen el derecho a ser informado sobre las razones de una detención y a ser presentado ante un juez sin demoras.








