El golpe de calor es una de las emergencias más graves durante los días de intenso calor. Para prevenirlo, es clave conocer sus síntomas y tomar medidas preventivas en tiempo y forma. Aquí algunos consejos para mantenerte a salvo cuando las temperaturas suben.
Mantenerse hidratado es uno de los pasos más importantes. Beber agua constantemente, incluso sin tener sed, ayuda a regular la temperatura corporal y evita la deshidratación. Evitar bebidas alcohólicas o con cafeína también es fundamental, ya que contribuyen a la pérdida de líquidos.
Evitar la exposición directa al sol, especialmente durante las horas más calurosas (de 11 a 16 horas), es otra medida esencial. Si es inevitable estar al aire libre, es recomendable usar sombreros, gafas de sol y ropa ligera que permita la circulación del aire.
El uso de ventiladores o aire acondicionado también es vital para mantenerse en un ambiente fresco. Si no tienes acceso a aire acondicionado, procura estar en lugares sombreados o frescos y evitar realizar esfuerzos físicos intensos durante el calor extremo.
Reconocer los síntomas de un golpe de calor es crucial. Mareos, náuseas, piel caliente y roja, y dificultad para respirar son señales de alerta. Si notas alguno de estos síntomas, busca ayuda médica inmediatamente y trasládalo a un lugar fresco.







