Si el gobierno de Alfredo Cornejo decide unificar los comicios provinciales con los nacionales, los mendocinos volverían a votar con doble urna, algo que ocurrió por única vez en 2005 durante un plebiscito constitucional impulsado por Julio Cobos.


Aunque todavía no hay definiciones políticas concretas, Mendoza podría repetir en las elecciones 2025 un mecanismo que solo se utilizó una vez en su historia: la doble urna. Esto dependerá de una eventual unificación de los comicios provinciales y nacionales, lo que a su vez está atado a una posible alianza electoral entre el presidente Javier Milei y el gobernador Alfredo Cornejo.

De concretarse esa estrategia, los votantes emitirían su sufragio con dos boletas únicas de papel: una para elegir a cinco diputados nacionales, y otra para seleccionar a los 24 diputados y 19 senadores provinciales. Cada boleta tendrá su propia urna, ya que la ley de Boleta Única Papel nacional impide mezclar categorías locales con las nacionales en un mismo instrumento electoral.

La única vez que Mendoza utilizó el sistema de doble urna fue en 2005, durante un contexto muy diferente. En ese entonces, se votaban cargos legislativos y, al mismo tiempo, se plebiscitaba una enmienda al artículo 151 de la Constitución provincial. El objetivo: eliminar la cláusula de indexación automática de salarios para los jueces.

La tensión entre el gobierno de Julio Cobos y la Justicia provincial motivó al Ejecutivo a impulsar una reforma constitucional, que debía ser validada por el voto popular. El oficialismo intentó asociar la boleta del “Sí” a la enmienda con las listas de candidatos, pero la Junta Electoral se lo impidió. Ante esto, surgió la idea de la doble urna, ideada por el entonces vicegobernador Juan Carlos Jaliff junto a Jorge “Coco” Albarracín, hoy secretario de la Junta Electoral.

“La gente podía olvidarse de votar la enmienda si había una sola urna. Con dos urnas, se aseguraba que tomaran conciencia de que había dos votaciones”, explicó Jaliff. Aunque la Corte provincial se opuso, la Cámara Nacional Electoral terminó habilitando el mecanismo.

La estrategia funcionó: el “Sí” a la reforma se impuso con el 76% de los votos emitidos. La participación fue del 62% del padrón, con 683.300 sufragios a favor de la enmienda y apenas 68.370 por el “No”. En ese contexto, los votos afirmativos debían representar más de la mitad más uno del padrón total, lo que implicaba un desafío legal y político adicional.

Ahora, veinte años después, la provincia podría volver a apelar a ese esquema electoral, aunque en un marco completamente distinto: ya no para plebiscitar una reforma, sino para permitir la simultaneidad de elecciones nacionales y provinciales sin violar las normativas actuales.

ÚLTIMAS NOTICIAS