La organización era liderada por dos primos, uno detenido y otro con prisión domiciliaria. Usaban a embarazadas y niños para ingresar droga a la cárcel.
Una organización criminal dedicada a la comercialización de drogas, tráfico de armas y acopio de municiones fue desarticulada en Mendoza, tras una compleja investigación llevada adelante por la Unidad de Inteligencia Criminal de Gendarmería Nacional. La banda operaba tanto fuera como dentro del Complejo Penitenciario Federal IV de Cuyo y estaba liderada por dos primos: uno con prisión domiciliaria y el otro cumpliendo condena en ese establecimiento.
Las pesquisas se iniciaron a partir de denuncias judicializadas que derivaron en 21 allanamientos: 16 ordenados inicialmente por el Juzgado Federal N°1 de Mendoza y cinco más que se sumaron durante el operativo. Además de los inmuebles, también se inspeccionaron celdas del penal.
Seis integrantes de la banda fueron detenidos. En los procedimientos se secuestraron marihuana, cocaína, armas de fuego y réplicas, 519 municiones de distintos calibres, vehículos con documentación apócrifa, más de 90 teléfonos celulares y otros elementos clave para la causa.
La organización utilizaba a embarazadas y niños durante las visitas al penal como parte de su modus operandi para ingresar drogas y celulares. Además, las tareas de inteligencia permitieron determinar que parte de la logística de la banda incluía vehículos robados en Buenos Aires, con patentes duplicadas y documentación falsa, utilizados para el transporte de estupefacientes y otros elementos ilegales.
El operativo fue coordinado entre Gendarmería Nacional, el Servicio Penitenciario Federal, la Policía de Mendoza, la Fiscalía Federal N°2 y el Juzgado Federal N°1, Secretaría Penal “A”. La causa avanza con acusaciones por los delitos de asociación ilícita, tráfico de armas y comercialización de estupefacientes.








