El complejo volcánico cercano a Malargüe emite cenizas desde el 6 de noviembre y se mantiene en alerta amarilla. Expertos aseguran que la columna es débil y no representa riesgo para poblaciones cercanas, aunque recomiendan seguir las medidas preventivas.


La actividad del volcán Planchón-Peteroa, ubicado en el sur mendocino, mantiene en alerta a los habitantes de la zona y generó preocupación ante la posibilidad de que las cenizas se expandan hacia otras regiones. Sin embargo, especialistas del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) y de la Universidad Nacional de Cuyo llamaron a la calma y aclararon que la columna de humo es baja —de unos 700 metros— y afecta únicamente el entorno inmediato del volcán, sin riesgo para áreas pobladas.

“El volcán está en alerta amarilla y bajo monitoreo constante. No hay motivo para preocuparse, se trata de energía que la tierra libera naturalmente”, explicó el geólogo y vulcanólogo Javier Gómez Figueroa, quien destacó que Mendoza concentra cinco de los volcanes más activos del país. Según el experto, la actual emisión de gases y cenizas indica movimiento interno, pero no permite predecir una erupción.

Desde Defensa Civil recordaron la importancia de mantener la prevención y seguir las recomendaciones oficiales: evitar permanecer al aire libre por períodos prolongados, usar barbijos o pañuelos húmedos, cerrar puertas y ventanas, cubrir los tanques de agua y limpiar las superficies con paños húmedos. Aunque el fenómeno no afecta zonas habitadas, la vigilancia continúa, especialmente en el área del complejo de esquí El Azufre, ubicado en las cercanías del volcán.

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