El lanzamiento del cohete experimental MET 2-SO desde Mar Chiquita marcó un avance relevante para el desarrollo de sistemas de propulsión y tecnología nacional. La operación incluyó la recuperación simultánea del motor y la carga útil, y contó con la participación de la Fuerza Aérea y organismos técnicos del Ministerio de Defensa.
El lanzamiento del cohete experimental MET 2-SO volvió a colocar al país en la agenda aeroespacial regional. Para el Ministerio de Defensa, la prueba realizada en Mar Chiquita constituye un paso firme hacia el desarrollo de tecnologías de propulsión propias y la consolidación de proyectos que habían permanecido virtualmente inactivos durante años. La frase de Petri busca sintetizar ese giro: bajo la conducción de Milei, sostienen en la cartera, el país retoma una senda de innovación que se había visto interrumpida.
La operación permitió validar componentes críticos del sistema, entre ellos el motor y la carga útil, cuya recuperación simultánea representa un logro técnico significativo para los equipos involucrados. Según fuentes oficiales, este avance abre la puerta a futuras etapas de experimentación orientadas a mejorar el rendimiento, ampliar la altitud alcanzada y optimizar la precisión de los mecanismos de aterrizaje. Cada una de estas pruebas apunta a robustecer la capacidad de diseño e ingeniería aeroespacial nacional.
Detrás del lanzamiento hubo una coordinación estrecha entre la Fuerza Aérea y los organismos técnicos del Ministerio de Defensa, quienes trabajaron en conjunto para garantizar un procedimiento seguro y eficiente. La articulación entre distintas áreas permitió integrar conocimientos, ajustar protocolos y fortalecer la experiencia operativa de los equipos especializados. Para el Gobierno, este tipo de ejercicios es clave para consolidar una estructura profesional estable y alineada con estándares internacionales.
El MET 2-SO forma parte de un programa más amplio que busca impulsar el desarrollo de capacidades satelitales, sistemas de guía y fuentes de propulsión de origen nacional. En ese marco, las pruebas de lanzamiento no solo sirven para medir el desempeño del cohete, sino también para evaluar la interoperabilidad entre las distintas áreas vinculadas al sector aeroespacial. Se trata, destacan en Defensa, de un proceso progresivo que combina investigación, ensayos de campo y análisis de datos para perfeccionar cada componente.
Con este nuevo ensayo exitoso, el Gobierno busca instalar la idea de un país que avanza en soberanía tecnológica y apuesta a una agenda de innovación sostenida. Para Milei y Petri, los resultados del lanzamiento no solo tienen valor técnico, sino también simbólico: muestran que la Argentina puede recuperar un rol activo en el desarrollo aeroespacial y proyectarse hacia nuevas capacidades estratégicas. Según afirman, este hito es apenas el comienzo de una etapa más ambiciosa.








