La firma estadounidense Dana decidió cerrar definitivamente su fábrica en Naschel, San Luis, luego de más de treinta años de actividad.

La medida fue comunicada por mensajes digitales y derivó en 50 despidos, con indemnizaciones garantizadas. Desde el gremio advirtieron que también se perderán unos 40 empleos indirectos vinculados a proveedores y servicios locales.

La planta, gestionada por la multinacional, se dedicaba a producir componentes para transmisiones y en los últimos años abastecía principalmente al mercado de reposición. Aunque la actividad se mantenía estable, el anuncio tomó por sorpresa tanto a los trabajadores como a la UOM, que había tenido una reunión previa sin indicios de una decisión tan drástica.

Según explicó Víctor Gómez, secretario adjunto de la UOM de Villa Mercedes, la notificación llegó mediante una carta firmada por el gerente de Recursos Humanos. El dirigente cuestionó lo que consideró una resolución unilateral de la empresa, aunque confirmó que se respetará el pago completo de las indemnizaciones previstas por ley.

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