El Presidente y el ministro de Defensa otorgaron los atributos a 35 generales, almirantes y brigadieres. El diputado electo afirmó: “Cumplimos en tiempo y forma con sus ascensos. poniendo fin al destrato y devolviéndoles el lugar y la dignidad que merecen”.
La ceremonia se desarrolló en un clima solemne, con las jerarquías de las tres Fuerzas reunidas para recibir una distinción que marca el cierre de un ciclo de formación y el inicio de nuevas responsabilidades. Milei subrayó que la entrega de sables simboliza un compromiso renovado con la disciplina, la profesionalización y el respeto por quienes integran la estructura militar del país. La escena condensó, en buena medida, el mensaje central del Gobierno sobre la importancia del rol castrense.
A lo largo del acto, el Presidente insistió en que las Fuerzas Armadas recuperaron protagonismo institucional en este período, luego de años en los que —según planteó— sus ascensos y necesidades operativas quedaron relegados. Para la Casa Rosada, cumplir con los procedimientos formales en tiempo y forma representa un gesto político tan importante como la modernización tecnológica que impulsa Defensa. El discurso de Milei dejó en claro que ese ordenamiento interno forma parte de su visión sobre el Estado.
Petri, por su parte, habló desde un registro más cercano a la gestión diaria. Recordó el trabajo realizado con los cuadros militares durante los últimos años y remarcó que ordenar los ascensos era una deuda que el Gobierno tenía con la cadena de mando. Su mensaje apuntó a mostrar continuidad entre la labor en el ministerio y su próxima etapa como legislador, sin perder de vista que fue uno de los funcionarios con mayor vínculo operativo con las Fuerzas.
La ceremonia también funcionó como escenario para reforzar los avances recientes en materia de equipamiento y recuperación de capacidades. Aunque no fue un acto técnico, entre los asistentes se mencionaron hitos como la incorporación de los F-16 y la llegada de los vehículos Stryker, dos señales que la conducción política suele exhibir como prueba de que la modernización dejó de ser un anuncio para convertirse en hechos concretos. En ese marco, el otorgamiento de sables se leyó como parte de un proceso más amplio.
Hacia el final, Milei y Petri conversaron brevemente con los nuevos generales, almirantes y brigadieres, gesto que en Defensa interpretaron como una señal de respaldo directo del Poder Ejecutivo hacia la conducción profesional de las fuerzas. Con el cierre del año institucional, el Gobierno busca consolidar la narrativa de que la relación entre política y estructura militar atraviesa una etapa distinta, marcada por el orden administrativo, el fortalecimiento operativo y una revalorización simbólica que quedó sintetizada en el acto.








