La ceremonia será uno de los últimos actos oficiales del ministro de Defensa antes de dejar el cargo para asumir como diputado nacional, una transición que decidió postergar especialmente para mantenerse al frente del área durante la recepción. Su presencia junto al Presidente en Río Cuarto busca mostrar continuidad política en un momento que el Gobierno presenta como un “hito histórico” para la recuperación de capacidades militares.
Dentro de la Fuerza Aérea, la expectativa es alta. Los mandos consideran que la recepción formal de los cazas servirá para cerrar un ciclo de incertidumbre que se prolongó por más de una década. La confirmación de la fecha, el cronograma de arribo y la definición de la transición logística generan un clima de estabilidad que no se veía desde hacía tiempo. Para los técnicos y pilotos, el acto tendrá un fuerte componente simbólico: representa la entrada a un esquema de capacidades que los acerca nuevamente a estándares internacionales.
La figura de Petri en el escenario, a días de abandonar su cargo, agrega un matiz político particular. Su decisión de permanecer en Defensa hasta la llegada de los aviones fue leída dentro del Gobierno como un gesto de compromiso hacia la hoja de ruta trazada durante su gestión. En sectores oficialistas sostienen que su continuidad hasta el acto refuerza la idea de una conducción coherente, aun en plena transición institucional.
Al mismo tiempo, la ceremonia funcionará como vitrina para mostrar los acuerdos de cooperación que acompañan la compra. Funcionarios del área remarcan que el programa incluye entrenamiento avanzado, asistencia técnica y un esquema de mantenimiento que obligará a reordenar áreas enteras dentro de la estructura militar. La puesta en escena en Río Cuarto buscará reforzar la noción de que la adquisición no se limita a un recambio de equipamiento, sino a una reconfiguración más amplia de capacidades.
En el plano político, el Gobierno apuesta a que el evento tenga impacto más allá del ámbito castrense. Con un clima social tensionado por la agenda económica, la administración ve en la recepción de los F-16 la posibilidad de comunicar una idea de avance concreto en una de las pocas áreas donde puede mostrar resultados rápidos. Para Milei, será una instancia para remarcar que la modernización del sistema de defensa es parte de un proyecto más amplio de reposicionamiento internacional del país.








