Aunque aún en fase especulativa, en los círculos políticos mendocinos empieza a tomar forma una hipótesis que hasta hace meses parecía improbable: una eventual fórmula conjunta entre Ulpiano Suárez y Lourdes Arrieta para disputar la gobernación en 2027.
El contexto ayuda a entender por qué. Mendoza atraviesa una reconfiguración política profunda, con un oficialismo fuerte pero tensionado por su vínculo con el gobierno nacional, y una oposición fragmentada que busca nuevos liderazgos.
Suárez aparece como un candidato natural dentro del radicalismo: gestión consolidada en la Capital, alto nivel de conocimiento y buena imagen . Arrieta, en tanto, representa un perfil disruptivo, con llegada a sectores desencantados tanto del oficialismo como del peronismo.
Una eventual fórmula que combine experiencia de gestión con renovación política podría resultar competitiva en un escenario de tercios o de debilitamiento de las estructuras tradicionales.
Sin embargo, el principal desafío sería la ingeniería política: compatibilizar estructuras, contener aliados y evitar rupturas dentro de Cambia Mendoza y otros espacios.
Por ahora, no hay confirmaciones.
Pero en la política mendocina —donde las alianzas se construyen con años de anticipación—, los movimientos actuales empiezan a leerse como algo más que coincidencias circunstanciales.







