Lo que pasó en Guaymallén prendió las alarmas en el resto de los municipios del Gran Mendoza, que ahora intentan evitar que la misma tensión social explote en sus propios territorios.

El conflicto que estalló en Guaymallén funcionó como una señal de alerta para los demás municipios del Gran Mendoza. Lo que arrancó como una combinación de caída en la recaudación y decisiones presupuestarias locales terminó rompiendo la paz social en ese departamento, y el resto de los intendentes de la región no quiere que eso se repita en sus propios distritos.

La situación económica no es fácil en ningún punto del Gran Mendoza. La recaudación bajó en todos los niveles del Estado y eso pone a los municipios en una posición muy complicada a la hora de sostener servicios y pagar sueldos. En ese contexto, cualquier decisión presupuestaria mal calculada puede encender una mecha que ya está bastante corta.

Por eso, desde varios municipios de la región están revisando sus números y tratando de anticiparse a posibles focos de conflicto antes de que la situación se les vaya de las manos, siguiendo de cerca lo que ocurrió en Guaymallén como ejemplo de lo que no hay que dejar pasar. La información fue publicada por Diario El Sol Mendoza.

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