La construcción de grandes proyectos cupríferos demandará inversiones millonarias, miles de trabajadores y un importante despliegue de infraestructura. San Juan, que concentra la mayor cantidad de iniciativas del país, aparece como la principal provincia frente a este escenario.
Un informe elaborado por la Unión Industrial Argentina y la Cámara Argentina de Empresas Mineras, con apoyo técnico del BID, analizó los recursos necesarios para construir y operar una mina de cobre de gran escala. Según el estudio, cada proyecto requiere entre 3 y 5 años de obras y una inversión inicial de entre 3.000 y 4.000 millones de dólares.
Durante el período de mayor actividad, una sola mina podría emplear hasta 9.000 personas y demandar entre 220.000 y 300.000 metros cúbicos de hormigón, además de más de 68.000 toneladas de acero. También serían necesarios campamentos para unos 8.000 trabajadores, una fuerte capacidad logística y conexiones eléctricas de hasta 40 MW. Una vez en producción, una planta concentradora podría superar los 320 MW de potencia instalada y consumir alrededor de 100 millones de litros de diésel al año.








