El Gobierno provincial evalúa endeudarse para sostener su plan del tramo final del mandato, una señal de que el orden de las cuentas no logra traducirse en el crecimiento que necesita la provincia.

El Gobierno de Mendoza analiza tomar nueva deuda para financiar el plan de gestión del último año de la administración de Alfredo Cornejo. La necesidad de recurrir al endeudamiento para sostener los proyectos del tramo final expone una realidad que atraviesa a la provincia: el ordenamiento de las cuentas no termina de traducirse en crecimiento.

La discusión sobre el endeudamiento se da en un contexto en el que Mendoza no logra acompañar el ritmo de crecimiento de otras provincias. Distintos análisis coinciden en que, si bien la provincia muestra equilibrio en sus cuentas, ese orden no se refleja en una mejora concreta de la actividad económica ni en la generación de empleo.

Los compromisos que se asuman ahora deberán ser afrontados en los próximos años, lo que traslada la carga hacia las próximas gestiones y las próximas generaciones de mendocinos. La dependencia del financiamiento externo vuelve a poner el foco sobre la situación productiva de la provincia.

El debate sobre la deuda se enmarca en la discusión más amplia sobre el rumbo económico de Mendoza. La provincia enfrenta el desafío de convertir el orden en crecimiento real, atraer inversiones y generar las condiciones para desarrollarse por sus propios medios.

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