El crimen de Leonel Santino Ortiz, el niño de 7 años asesinado a tiros el lunes por la noche en Villa Junín, Mendoza, tiene una hipótesis clara: fue una represalia por un robo previo, y hay un sospechoso con apodo que la policía ya está rastreando.

Leonel Santino Ortiz tenía 7 años y lo mataron a balazos el lunes a la noche en Villa Junín, Mendoza. La investigación avanzó rápido y los investigadores se inclinaron por una hipótesis concreta: el ataque no fue al azar, sino una venganza por un robo que había ocurrido antes. En ese marco, la causa también incorporó el secuestro de una heladera como elemento clave para reconstruir la secuencia de los hechos.

La figura central que buscan los investigadores es un hombre al que identifican por el apodo ‘el gordito del piercing’. Ese dato, surgido en el marco de las primeras declaraciones y pesquisas, se convirtió en uno de los ejes de la causa. La idea que maneja la fiscalía es que alguien del entorno cercano al crimen actuó en represalia, y que el robo previo fue el detonante de todo.

El caso conmueve a Mendoza porque la víctima era un nene que no tenía nada que ver con el conflicto entre adultos. La Justicia mendocina trabaja a contrarreloj para dar con los responsables y esclarecer cómo un chico de 7 años terminó en el medio de una disputa que no era la suya. La información fue publicada por Diario El Sol Mendoza.

ÚLTIMAS NOTICIAS

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo