A tres meses del arranque de los trabajos, el proyecto ferroviario en Mendoza muestra progresos concretos en vías e infraestructura, aunque el Gobierno provincial aún tiene que resolver qué pasa con las familias que viven en la zona afectada.

El Tren de Cercanías del Este lleva tres meses de obras y los avances son visibles: se están renovando las vías y la infraestructura ferroviaria que va a sostener el servicio. Sin embargo, hay una parte del proceso que todavía no tiene solución cerrada: la situación de las familias que viven en el trazado y que van a tener que mudarse para que las obras puedan seguir.

El Gobierno de Mendoza confirmó que ya notificó a al menos 15 familias sobre la necesidad de reubicarse. Esto es uno de los puntos más sensibles del proyecto, porque implica coordinar traslados, garantizar alternativas habitacionales y evitar que el avance de las obras quede frenado por conflictos con los vecinos afectados.

El proyecto del Tren de Cercanías es una de las apuestas más grandes de la gestión provincial en materia de transporte público, y su éxito depende tanto de los plazos de construcción como de cómo se maneje este tipo de situaciones sociales que siempre aparecen en obras de esta escala. La información fue publicada por Diario El Sol Mendoza.

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