El volante paraguayo José Florentín dejó a Independiente Rivadavia con diez hombres en el primer tiempo del clásico mendocino ante Gimnasia y Esgrima, tras una acción que nadie esperaba ver en una cancha de fútbol.

A los 17 minutos del clásico entre Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima de Mendoza, el partido se rompió de la manera más insólita: José Florentín, el volante paraguayo de la Lepra, terminó en la ducha antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora largo. La razón fue una patada que más parecía sacada de una pelea de artes marciales que de un partido de fútbol, y que el árbitro no dudó en sancionar con la roja directa.

La jugada generó todo tipo de reacciones en las redes y entre los hinchas presentes, porque no es para nada habitual ver algo así en un clásico provincial. Florentín, que venía siendo titular en el equipo, protagonizó una acción que le costó carísima a su equipo, que tuvo que jugar la mayor parte del partido con un hombre menos y en desventaja numérica frente a su rival de toda la vida.

El clásico mendocino siempre tiene su cuota de temperatura, pero este episodio le dio una vuelta de tuerca extra a un partido que ya de por sí genera mucha tensión en la provincia. La información fue publicada por Diario El Sol Mendoza.

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